En este momento estás viendo Qué hacer cuando nos sentimos atacados

Qué hacer cuando nos sentimos atacados

En algún momento alguien habrá hecho un comentario que te habrá resultado ofensivo, te habrán hecho una crítica o, directamente, te habrán dicho que has hecho algo mal. En esos casos uno puede optar por sacar el escudo y la espada, ponerse a la defensiva y prepararse para la lucha o la huida, dado que nuestro cerebro se pone en estado de alerta. Sin embargo es mucho más práctico respirar, tomar distancia y tiempo, autoobservarnos y actuar desde otra perspectiva. 

Si luchamos podemos herir a la otra parte y nos arrepentiremos. Por eso es básico que no se produzca nada de lo que después nos podamos arrepentir. En este post aprenderemos a lidiar ante estas situaciones de una forma efectiva que nos permitirá estar en paz con nosotros mismos reduciendo el tiempo de malestar por situaciones conflictivas, cosa que mejorará nuestro estado de ánimo. Vamos a ver cómo podemos actuar cuando entramos en estado de alerta por una situación vivida en el pasado que nos provoca angustia o cuando nos sentimos atacados en el presente. Estableceremos tres pasos que permitirán observarnos a nosotros mismos como si de otra persona se tratara, de esta forma nos sentiremos mejor y tomaremos decisiones más acertadas.

Una reacción espontánea nos puede llevar a actuar de forma desproporcionada y provocar dolor, herir sensibilidades  en la otra parte para, posteriormente, sentirnos mal y arrepentirnos por cómo hemos actuado. Esto nos puede provocar un estado de malestar que en el mejor de los casos puede durar horas y que se solucione o, en el peor, días, semanas o meses que deterioren una relación. Por eso es importante descartar las reacciones instintivas que nos sitúen al mismo nivel del causante de la amenaza.

Todos hemos vivido situaciones en que hemos tomado decisiones equivocadas, que de haberlo sabido antes estaríamos dispuestos a cambiar, pero tengo una triste notícia y es que no lo podemos hacer. Si alguna vez te han defraudado o has sido herido, ¡olvídate! Es imposible modificar el pasado, por tanto es una pérdida de tiempo y energía intentar modificar algo que ya ha pasado. Lo mejor es comunicarlo en su momento y si no lo has hecho y ya no viene a cuento déjalo correr.

¿Y si un suceso pasado te impide vivir en paz en el presente?

Es posible que en algún momento te hayas sentido desplazado de un grupo de amigos porque no te han invitado a una fiesta, a dar un paseo o a tomar un café. En el momento que te diste cuenta de que así había sido y tu no estabas entre los convocados sentiste tristeza, rabia y si te afectó mucho hasta ira. Después cuando vuelves a quedar con ellos ya no es igual y te sientes incómodo porque no sabes olvidar lo que pasó.

En estos casos no sabemos como actuar, dado que la decepción es mayúscula. Comunicar nuestra decepción, cuanto antes, de forma asertiva siempre nos ayudará a mantener las relaciones y a no profundizar en posibles heridas. Pero esto no siempre es fácil. Ahora bien, si una cosa tengo clara es que recordar todas estas situaciones como algo que no debería haber sucedido no nos ayuda. Más bien todo lo contrario. Lo empeora.

Es importante tomar consciencia de que aquello que no está en tus manos no lo podemos cambiar y nos lleva directos a una posición instalada en el rencor. El rencor acumulado y cronificado puede derivar en un estado de alerta permanente que afecte a tu estado de ánimo, falta de concentración, que no disfrutes de tus amigos por no saber olvidar, o hasta incluso en el peor de los casos te puede generar ansiedad y depresión. 

Por eso, lo mejor es actuar cuanto antes comunicando de forma asertiva nuestra decepción por no haber sido invitado y esperar más fortuna a la siguiente convocatoria, o por qué no, pasados unos días intentarlo y ser tú quien organiza el evento.

Recuerda, las personas que viven del pasado sin actuar tienen muchas probabilidades de vivir con un sentimiento de culpa, tristeza, rabia e ira que provoca rencor. Para superar algo del pasado la mejor forma de encararlo es mediante la gratitud. Para ello agradece que en un futuro contarán contigo y vive el momento presente, dado que es la mejor forma de mejorar nuestro estado de ánimo.

PONER EN PRÁCTICA LA AUTOOBSERVACIÓN.

Podemos definir la autoobservación como la capacidad de tomar consciencia de nosotros mismos y observar cómo estamos actuando. Esto nos permitirá abordar las diferentes situaciones con una perspectiva diferente. 

Fíjate la sensación y los pensamientos que tienes cuando observas discusiones acaloradas entre hermanos, discusiones de pareja, discusiones entre compañeros de trabajo o discusiones entre amigos y no entiendes que se estén alterando tanto. ¿No sientes ridícula la discusión?, ¿No te sientes incómodo por esa pareja que se pone tensa en una cena de amigos por si la pasta de dientes se aprieta por arriba o por abajo?, o acaso, ¿no te parecen absurdos y estériles los motivos que llevan a dos compañeros de trabajo discutir por cosas que a ti te resultan una auténtica chorrada?. 

En ese momento lo que quieres es quitar hierro al asunto y que se calmen las aguas para establecer un clima favorable para resolver el conflicto. Desde  fuera parece sencillo llegar a una solución, sin embargo quien está dentro de la discusión no es consciente del grado de alteración al que está sometido y suele costar salir de la situación.

Para ti, como observador neutral, la discusión debería acabar porque ves múltiples soluciones a una discusión estéril, o hasta incluso se podría posponer para hablarlo con más calma. Sin embargo a ellos les parece de los más digno y legítimo defender sus posturas y seguir alargando la discusión mientras tú, observando desde fuera, te das cuenta de que la discusión no llegará a buen puerto y no se solucionará porque las posiciones están enrocadas. 

¿Qué pasa cuando vamos a entrar en un conflicto o ya estamos dentro?

Que, mediante la autoobservación, seremos capaces de bajar los niveles de estrés y ansiedad. Puedes conseguir una posición neutral en un abrir y cerrar de ojos si aprendes a utilizar la autoobservación cuando eres tú el que está a punto de entrar en una discusión o conflicto o ya estás dentro, dado que te desplazarás a una metaposición que te permitirá ver la situación desde un punto de vista, como si de una tercera persona se tratara, para darte cuenta, tomar conciencia de la situación y relativizar el motivo que te ha puesto en estado de alerta.

El neurocientífico y psicólogo experimental Ethan Kross, profesor de la Universidad de Michigan y considerado como uno de los principales expertos del mundo en el estudio del control de la mente consciente, explica en su libro, Cháchara que podemos bajar nuestros niveles de estrés y ansiedad a través de nuestro diálogo interno mediante la autoobservación. Kross y sus colaboradores realizaron una investigación concluyendo que con sólo nombrar nuestro nombre y establecer un diálogo interno en tercera persona con nosotros mismos se consigue una metaposición para autoobservarnos y bajar los niveles de estrés y ansiedad.

EMPATIZAR CON LA OTRA OTRA PERSONA

Nadie tiene la intención de forma premeditada de ofender a los demás, de generar tensión o de convertirse en una persona a evitar. Es por esto que cuando escucho que tal o cuál niño es malo o que hay gente mala lo pongo en duda y me compadezco por los hechos que haya podido hacer. Si nos paramos a pensar en qué es lo que lleva a una persona a actuar de forma grosera, agresiva y generando tensión  la respuesta la obtenemos en sus vivencias. Todos somos fruto de nuestras vivencias que nos han instalado un sistema de creencias que, a la vez, habrán influenciado en nuestros actos y en nuestros resultados. 

No todo el mundo ha gozado del conocimiento necesario para poder desenvolverse en su día a día de una forma asertiva sin ofender a los demás. Todos tenemos buenas intenciones, sin embargo muchas veces actuamos desde el miedo y nos comportamos de forma equivocada provocando dolor en los demás. Es por esto que es importante saber cómo actuar cuando nos ponemos en alerta y equivocarnos menos para no herir sensibilidades.

ENTENDER CÓMO REACCIONA NUESTRO CEREBRO

La amígdala es una región de nuestro cerebro implicada en la gestión de las emociones, y más particularmente de las emociones negativas como el miedo. Es la responsable de ponernos en estado de alerta. Ante cualquier dificultad, una mirada agresiva, una crítica, una comunicación agresiva, un amigo que no contesta al whatsapp, nuestro cerebro activa la amígdala y nos pone en estado de alerta. 

Es importante afrontar las dificultades como una oportunidad de aprender, por tanto cada vez que tengas un reto delante como un desafío de tu hijo, un choque con un compañero de trabajo o una situación compleja acuérdate de los siguientes tres pasos: 

  • Primer paso. Respira durante unos segundos. En el momento de respirar darás tiempo a que la amígdala canalice la información a la parte frontal de nuestro cerebro y que este permita adoptar una postura más racional, dado que en la corteza prefrontal del cerebro es donde podemos razonar con la información y nos permitirá pensar de manera más racional y menos instintiva.
  • Segundo paso. Encara el momento como una oportunidad de aprendizaje. Si es el caso de una situación en el ámbito familiar en que tu hijo pequeño te ha creado un conflicto piensa en cómo te gustaría que él resolviera sus problemas en un futuro y aprocecha el momento de tensión como una oportunidad de aprendizaje para ti. En el caso que estés en alerta porque tu compañero de trabajo te está diciendo algo de malas maneras y tu instinto te lleva a contestar del mismo modo, agradece la situación para poner a prueba tu capacidad de concentración en solucionar el conflicto y aprovecha la oportunidad para crecer como persona y no caer en la telaraña de la ira.
  • Tercer paso. Actúa. Es el momento de tomar decisiones y adoptar una posición firme. En este sentido la comunicación asertiva será el mejor aliado que se convertirá en un antídoto ante el desafío de tu hijo o el tono agresivo de tu compañero de trabajo. Es este el momento en que estaremos mejor preparados para tomar decisiones y decir aquello que tengamos que decir, mediante la comunicación asertiva, teniendo en cuenta en todo momento que debemos aprovechar el momento como una oportunidad tal y como indica  el segundo paso.

Ya lo sabes, cuando reconozcas que entras en estado de alerta aplica estos tres sencillos pasos y empieza a mejorar tu estado de ánimo.

Deja una respuesta